Un taco de positrones
- Leslie Medina
- 7 jul 2024
- 4 Min. de lectura
En algún momento de nuestra vida hemos escuchado la palabra “tomografía”; en alguna película, serie, alguna plática con un familiar o amigo y de pronto lo asociamos a un estudio en el que nos introducen a un tubo con una camita que se mueve. Lo que no sabemos es que la palabra “tomografía” es como sólo decir “taco”, porque hay todo tipo de tacos, muchos sabores, muchas formas de hacer un taco; por lo que “tomografía” es muy general.
Entonces, ¿qué es una tomografía? Imaginen un jamón, el que las tías preparan para una cena de navidad o reunión El jamón se parte en rebanadas que al final se reparten entre todos los invitados, pero y si volviéramos a unirlas, formaríamos el jamón inicial. Así sucede con la tomografía, es una manera de “cortar” el cuerpo humano en rebanadas, un taco sin relleno, o sea la pura tortilla. Cuando se unen todas las rebanadas se pueden observar cada una y estudiar una por una para encontrar alguna alteración que enferme al cuerpo.
Entendiendo este concepto, ¿todas las tomografías son iguales? La respuesta es no, al igual que todos los tacos no son iguales. La tomografía a la que generalmente nos referimos, es un taco de bistec, un estudio en el que nos colocan en una camilla y por medio de rayos X (el bistec), que atraviesan nuestro cuerpo, se obtiene una imagen en forma de rebanadas del cuerpo. Por otro lado, la tomografía por emisión de positrones o PET[i], (o un taco al pastor), es un estudio en el que se inyecta en la sangre un radiofármaco, una sustancia que contiene radiación, para que viaje a través de la sangre y luego se una, según el propósito del estudio, a las células de algún órgano o a las células de tumores malignos.
La diferencia entre estas tomografías es abismal, una es un taco de bistec mientras que el otro uno de pastor. En el primer taco, los rayos X, son generados por la misma máquina; mientras que, en la segunda, el taco al pastor, la radiación proviene del cuerpo del paciente, pues se le tuvo que inyectar la radiación. En el taco al pastor, el paciente se convierte en un “sol”, porque irradia radiación a todos lados.
La tomografía por emisión de positrones o PET puede usarse para detectar cualquier tipo de enfermedad inclusive infartos antiguos porque ayuda a entender el metabolismo de los tejidos o encontrar tumores que no pueden verse con una tomografía convencional.
Pongamos un ejemplo, Laura, una mujer de 45 años que acaban de diagnosticarle Cáncer de mama, después que encontraron una bolita en su axila derecha. Primero se le hizo una mastografía, un estudio que sirve para ver si hay bolitas en las mamas y si son malignas o benignas, según sean sus características, como forma, tamaño, etc.; Luego se le pidió un ultrasonido, el cual es un estudio en el que te acuestas en una cama, te ponen un gel muy frío y con un “transductor”, que parece un tubito, manda señales de ultrasonido que chocan con los tejidos y estos emiten un frecuencia que es captada y se muestra en una imagen, aunque nunca entendemos qué es. Es muy común que el estudio de ultrasonido se use para ver a los bebés en las pacientes embarazadas. Para seguir con nuestro ejemplo, además de tener una bolita en su axila, Laura se dio cuenta que en los últimos meses le duele el hombro derecho, y no recuerda haberse caído o golpeado. Entonces, el oncólogo de Laura le pide un PET porque el dolor del hombro derecho podría estar asociado a que el cáncer de mama es tan agresivo que ya afectó el hombro de Laura.
Laura acude a un centro de Medicina Nuclear, donde le comentan que van a hacerle un PET y le dan una cita, Laura llega a su cita, y le inyectan un radiofármaco en la sangre, le piden espere y repose durante 45 minutos. A los 45 minutos, Laura entra a un cuarto en el que hay una máquina con una camilla, en el que se acuesta, mientras la camilla se mueve. Lo que no sabe Laura, es que desde el momento que terminaron de administrarle el radiofármaco, ya estaba irradiando radiación. Al momento que la camilla comienza a moverse, el tubo que se encuentra a su alrededor, el cual es un círculo de detectores, empieza a atrapar la radiación que emite Laura, y así poder formar una imagen, en rebanadas, como el jamón, y poder estudiar su hombro derecho y por ende todo el cuerpo.
Entonces Laura, acude con su oncólogo el cual le comenta que en el PET se observa una lesión en el hombro derecho y en las costillas del lado derecho, sin embargo no todo es malo, porque podrán darle radioterapia dirigida en esas zonas y poder curar sus lesiones.
Ahora cuando escuches la palabra “tomografía”, sabrás que pueden referirse a diferentes tipos de estudio, así que sé un poco curioso y pregunta si es una tomografía por emisión de positrones o una tomografía convencional.

Figura 1. Paciente de 62 años con historia de cáncer de mama de 20 años de evolución. Izquierda, PET-CT con FDG; centro, gammagrama óseo; derecha, cortes transversales del CT (arriba) y fusión PET-CT (abajo). Se observa una lesión maligna en el segundo arco costal derecho con intensa captación del radiofármaco, que traduce afección de la costilla por el cáncer de mama (Chávez Torres, J.; et al. 2016, Correlación entre gammagrafía ósea y PET-CT con 18F-FDG para la evaluación de enfermedad ósea metastásica en pacientes con cáncer de mama. Alasbimn Journal, ISSN: 0717 - 4055. URL: http://www.alasbimnjournal.net/a/160).
[i] Los positrones son partículas que son detectadas por el tomógrafo.
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