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Cielo, tierra, vida y muerte: El paradójico legado del mercurio en la minería

¿Alguna vez has visto el interior de un termómetro antiguo? Si alguna vez se rompió uno cerca de ti, habrás notado unas pequeñas esferas plateadas que se mueven con rapidez, casi como si tuvieran vida propia. Ese es el mercurio (o hydrargyrum, su nombre en latín), un elemento fascinante porque es el único metal de toda la tabla periódica que se mantiene líquido a temperatura ambiente.


Aunque parece sacado de una película de ciencia ficción por su brillo y agilidad, el mercurio esconde una dualidad peligrosa. Durante siglos, ha sido el mejor aliado de los mineros para extraer fortunas de la tierra, pero hoy representa uno de los mayores retos para la salud de nuestro planeta.


El "abrazo" del mercurio: ¿Cómo atrapa el oro?

En el mundo de la minería, el mercurio es valorado por una habilidad química especial: su capacidad de formar amalgamas. Pero, ¿qué significa esto exactamente?

Imagina que el mercurio funciona como un "imán líquido" o una especie de pegamento metálico. El proceso para extraer oro o plata funciona en tres pasos sencillos pero impactantes:

  • El Encuentro: Los mineros mezclan el mercurio líquido con rocas trituradas que contienen diminutas partículas de oro.

  • La Unión (Amalgama): Al entrar en contacto, el mercurio actúa como un solvente que "atrapa" y envuelve al oro, formando una masa sólida llamada amalgama.

  • La Separación: Para obtener el oro puro, la amalgama se calienta a altas temperaturas. Aquí ocurre lo más peligroso: el mercurio se evapora y se convierte en gas para dejar atrás el metal precioso. El problema es que ese vapor no se queda ahí; viaja por el aire que respiramos y eventualmente regresa a la tierra y al agua.


Imagen del mercurio, tomada de Schultz, C. (2013, enero 22). After Millennia of heavy use, mercury gets the boot. Smithsonian Magazine. https://www.smithsonianmag.com/smart-news/after-millennia-of-heavy-use-mercury-gets-the-boot-3154481/


Un invitado tóxico en nuestra mesa

Cada año, las actividades mineras liberan cerca de 800 toneladas de mercurio al suelo y al agua. Lo alarmante es que este metal no desaparece, sino que se transforma y entra en la cadena alimenticia.

Cuando el mercurio llega a los ríos y mares, los peces lo absorben. Al final, ese mercurio termina en nuestro plato. Esto genera una vulnerabilidad biológica grave: el metal daña el sistema nervioso y afecta especialmente a poblaciones sensibles, como las mujeres, quienes presentan una mayor sensibilidad a sus efectos tóxicos.


Zacatecas: Riqueza bajo una sombra ecológica

México es un protagonista en esta historia, especialmente el estado de Zacatecas. Esta región es un gigante de la minería, siendo uno de los tres principales productores de oro en el país. Sin embargo, la abundancia tiene un costo alto.

Actualmente, de las 106 minas que existen en el estado, solo 58 operan bajo normas ambientales. El resto ignora las leyes, lo que provoca una destrucción irreversible de los ecosistemas locales y una contaminación persistente que afecta el aire y el agua de las comunidades vecinas.


Rumbo a 2032: ¿Podemos “limpiar” la minería?

La buena noticia es que el mundo ha dicho "basta". A través del Convenio de Minamata, México se ha comprometido a eliminar el uso de mercurio en la minería para el año 2032. Pero, ¿cómo sacaremos el oro sin este metal? La ciencia ya tiene alternativas más limpias:

  • Concentración gravimétrica: Es la opción más viable. Aprovecha que el oro es muy pesado; mediante fuerza de gravedad y movimiento mecánico, se separan los metales valiosos sin usar ni una gota de químicos.

  • Biolixiviación (bacterias mineras): ¡Sí, bacterias! Se utilizan microorganismos especializados que "comen" el mineral para liberar los metales, reduciendo drásticamente el uso de sustancias agresivas.

  • Cianuración: Es un proceso que usa cianuro para disolver el oro en agua. Aunque es efectivo, sigue siendo un reto químico que requiere un manejo experto para no causar otros daños.


Un compromiso con la vida

Sustituir el mercurio no es sólo cambiar una técnica por otra; requiere inversión y, sobre todo, capacitar a los mineros para que su trabajo no les cueste la vida ni la salud.

El objetivo para 2032 no es solo una regla escrita en un papel, sino un compromiso ético. La meta es clara: asegurar que la riqueza que extraemos de la tierra no termine destruyendo la vida que habita sobre ella.


Referencias Bibliográficas

  1. Azamar, A., & Rodríguez, C. (2020). La minería en Zacatecas y la disputa por el agua. Fundación Rosa Luxemburg. Capítulo del libro Conflictos sociales por megaproyectos extractivos, de infraestructura y energéticos en la Cuarta Transformación. https://repository.uaeh.edu.mx/revistas/index.php/herreriana/article/view/11439

  2. Bravo-Cuevas, V. M., et al. (2024). El uso de bacterias en la minería. Herreriana, 6(1).

  3. Convenio de Minamata sobre el Mercurio. PNUMA. https://digitallibrary.un.org/record/758711/files/MinamataConventiontextEn.pdf

  4. European Environment Agency. (2018). El mercurio, una amenaza persistente. https://www.eea.europa.eu/en/analysis/publications/mercury-in-europe-s-environment

  5. Flores Mamani, C. V. (2019). Estudio del proceso de cianuración de minerales auríferos. Universidad Nacional del Altiplano.

  6. LibreTexts Español. (2022). Lixiviación microbiana de mineral.

  7. OPS/PAHO. (2024). Las mujeres son especialmente vulnerables a los efectos del mercurio.

  8. https://minamataconvention.org/sites/default/files/documents/2023-03/ES-Gender_Equality_Mercury_0.pdf

 

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